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14 Mar

Todo tiene solución con un abrazo de papá

Recuerdo papá que de pequeña cuando la noche llegaba y el cansancio parecía ganar la batalla, pero todavía tenía un ojo abierto mirando a ver si salía por fin ese monstruo de debajo de mi cama. Entonces aparecías igual que un héroe con su capa roja que por aquel entonces no sé porque solo yo veía. Me mirabas como si fuera el tesoro más grande del mundo y bajito decías “Cierra los ojos que yo te cuido…”.

 

¿Y qué me dices de las noches de guitarra tumbado al lado de mi cama? Si mis vecinos supieran de donde viene mi afición por los cantos a media noche seguro que ni te saludarían. Ellos se pierden el gran dúo que nació hace 25 añitos.

 

Podría estar horas sentada viéndote dibujar… era como magia. De repente en la hoja blanca aparecían dragones, castillos y bosques. Parecían tan reales que daban ganas de extender la mano y tocarlos. No me extraña que al poco tiempo me convertí en una pinturillas que siempre anda con un lápiz en la mano.

 

El amor por la montaña, la lectura, el arte y a lo que a mamá la parecía una locura de artes marciales… como una esponja empapaba todo lo que veía en ti. Y ahora que me pongo a pensar, yo solo quería parecerme a ti!

 

A ti papá no te regalaron nada, todo te lo ganaste a fuerza de dos palabras: trabajo duro.

Lo que tú me enseñaste papá es ser valiente. Me hiciste creer en unos valores y principios inquebrantables, pero no con palabras y meras teorías de cómo hacer las cosas bien si no que los convertiste en una forma de vivir. Son los valores que intento seguir. Ser valiente y tomar decisiones, esforzarme para dar todo lo que llevo dentro para ganar, el trabajo bien hecho cueste lo que cueste.

 

Una mezcla de fuerza inhumana y un cariño sin límite que te hacían ser invencible… y todavía pienso lo mismo… porque no sé cómo lo haces papá, pero con un abrazo tuyo solucionas todo.

 

Creo que la mejor definición papá sería que para mí eres un héroe. Héroe es la persona que tiene el superpoder de estar siempre ahí, ayudándote y apoyándote tanto en los buenos como en los malos momentos. Sin condiciones. Sin agendas. Sin pedir nada a cambio.

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